¿Cuándo es el momento de poner una prótesis de rodilla?
- Fran Martínez
- 6 jul
- 3 min de lectura
Actualizado: hace 3 días
El dolor de rodilla es uno de los motivos de consulta más frecuentes en Traumatología, especialmente a partir de los 55 años. Muchas personas conviven durante años con molestias que limitan su movilidad y reducen su calidad de vida, pensando que el dolor forma parte inevitable del envejecimiento.
Sin embargo, cuando el tratamiento conservador deja de ser efectivo y la articulación está gravemente deteriorada, la cirugía mediante una prótesis de rodilla puede convertirse en la mejor opción para recuperar la movilidad y volver a realizar una vida prácticamente normal.
En este artículo explicamos cuándo está indicada una prótesis de rodilla, qué síntomas indican que ha llegado el momento de plantearse la intervención y cómo es la recuperación.
¿Qué es una prótesis de rodilla?
Una prótesis de rodilla consiste en sustituir las superficies articulares dañadas por componentes especialmente diseñados para reproducir el funcionamiento normal de la articulación.
El objetivo principal es eliminar el dolor, corregir deformidades y recuperar la movilidad perdida.
Actualmente las prótesis modernas permiten realizar actividades cotidianas como caminar largas distancias, subir escaleras, montar en bicicleta, nadar e incluso practicar determinados deportes de bajo impacto.

¿Cuándo está indicada una prótesis de rodilla?
La cirugía no se indica únicamente porque exista artrosis.
La decisión depende principalmente del impacto que la enfermedad tiene sobre la calidad de vida del paciente.
Generalmente se recomienda cuando aparecen varios de estos factores:
Dolor intenso incluso en reposo.
Dolor nocturno que dificulta dormir.
Limitación importante para caminar.
Dificultad para subir o bajar escaleras.
Deformidad progresiva de la rodilla.
Pérdida importante de movilidad.
Fracaso de fisioterapia, infiltraciones o medicación.
Cuando estos síntomas impiden realizar una vida normal, suele ser el momento de valorar la cirugía.

¿Es necesario esperar a que el dolor sea insoportable?
No.
Uno de los errores más frecuentes es pensar que hay que aguantar hasta que el dolor sea insoportable.
Esperar demasiado puede provocar:
Mayor deformidad de la articulación.
Atrofia muscular.
Pérdida de movilidad.
Recuperaciones más largas.
Mayor dificultad quirúrgica.
La indicación debe individualizarse para cada paciente.
¿Qué enfermedades pueden requerir una prótesis?
Artrosis
Es la causa más habitual.
Artritis reumatoide
Cuando produce un deterioro irreversible de la articulación.
Necrosis ósea
La pérdida de riego sanguíneo puede destruir parte del hueso.
Secuelas de fracturas
Algunas fracturas evolucionan hacia una artrosis severa.
¿Qué ocurre antes de decidir la operación?
Antes de indicar una prótesis de rodilla es imprescindible realizar una valoración completa.
Durante la consulta se estudian:
Historia clínica.
Exploración física.
Radiografías en carga.
Alineación de la extremidad.
Estado de los ligamentos.
Calidad ósea.
Nivel de actividad del paciente.
Enfermedades asociadas.
Cada rodilla es diferente y el tratamiento debe personalizarse.
¿Cómo es la operación?
La intervención consiste en eliminar las superficies articulares dañadas y sustituirlas por componentes metálicos y de polietileno de alta resistencia.
Actualmente existen técnicas mínimamente invasivas que permiten una recuperación más rápida.
Además, la cirugía asistida por robot permite planificar con gran precisión la colocación de los implantes en los pacientes candidatos.
¿Cómo es la recuperación?
La mayoría de pacientes comienzan a caminar el mismo día o al día siguiente de la intervención.
Durante las primeras semanas se realiza un programa específico de rehabilitación.
Habitualmente:
Primer día: inicio de la marcha.
2-6 semanas: recuperación progresiva.
3 meses: gran mejoría funcional.
6-12 meses: recuperación completa.
Cada paciente evoluciona de forma diferente.

¿Qué resultados pueden esperarse?
Más del 90 % de los pacientes experimentan una importante mejoría del dolor y de la calidad de vida.
Las prótesis actuales presentan una elevada supervivencia a largo plazo cuando están correctamente indicadas y se acompañan de un adecuado programa de rehabilitación.
Conclusión
La decisión de colocar una prótesis de rodilla no depende únicamente de la edad o de las radiografías, sino del grado de dolor, de la limitación funcional y de cómo afecta la enfermedad a la vida diaria.
Una valoración individualizada por un especialista permite determinar el momento más adecuado para obtener el mejor resultado posible.
